Josefina Albisúa Fernandez, también llamada pepita nació el 27 de junio de 1928. Es básicamente autodidacta a pesar de haber recibido lecciones ocasionales de pintura y escultura. Dos pasiones tuvo desde joven, la pintura y la necesidad de viajar por el mundo. Sus  primeros trabajos muestran una  influencia de Leonardo da Vinci, Rafael Sandio y Miguel Ángel Buonarroti.

La obra de la maestra Albisúa está diseminada en distintas colecciones privadas alrededor de todo el mundo; en sus numerosos viajes a distintas naciones conoció a gran cantidad de personas, quienes siempre la alentaron a continuar desarrollando su talento.


El primer encargo de la  Maestra Albisúa y por el cual por el que cobra seis pesos: fue pintar un torero sobre una piel de cuero. Muy joven empieza a ganar su propio dinero. La familia y los amigos le regalan pinturas, pinceles, lápices, libros de arte y de pintores famosos.


Su relación con la cultura taurina continua, queda impresionada con las pinturas del valenciano Ruano Llopis, y pepita queda impresionada con sus pinturas. Ella empieza a pintar cuadros de toreros durante la faena.


Tiempo después pinta para el patronato de ancianos de Santa Inés un oleo de gran formato llamado “El ocaso de la vida”.
 

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