Los Estados nacionales tienen potestad sobre sus recursos naturales. Los recursos naturales tienen un valor que se refleja en el precio. El precio de los llamados commodities (bienes o productos genéricos, básicamente materias primas) suele ser mundial, y se establece a diario –spot– en los mercados a través de las bolsas.

El petróleo es seguramente el más conocido de ellos. Los Estados nacionales deciden si adoptan ese precio “real”, lo incrementan, o lo subsidian (como en China y Venezuela). Subsidiarlo significa otorgar gratuitamente todo o parte de ese valor (y registrar su pérdida en sus cuentas nacionales). Los subsidios generalizados favorecen a los más acomodados de manera natural. Los subsidios directos son selectivos: se escoge a una porción de la sociedad que requiere del respaldo del resto y se le otorga ese descuento o gratuidad de manera directa y con cargo al erario público. Es decir que con los impuestos de todos se les ayuda a algunos que lo necesitan.

El petróleo tiene pues un precio internacional que se fija en dólares. La gasolina es el derivado más importante del petróleo. Cuando sube el precio del petróleo suben sus derivados. Cuando una moneda se devalúa los precios de los productos tasados en dólares se ajustan a su equivalente.

En esta ocasión, el gobierno mexicano tenía que escoger entre ajustar el precio a su valor real (incluyendo un impuesto especial ya considerado como ingreso en el presupuesto) o vender la gasolina debajo de su precio y poner la diferencia tomando para ello el dinero destinado a cualquier otra cosa que se considerara menos importante, y escogió ajustar el precio…

Nota: México no es estrictamente –al menos en una muy mayor proporción– un comprador de gasolinas desde la concepción, digamos, más ortodoxa. Lo que ocurre es que mandamos refinar determinada cantidad de petróleo a precios de mercado, y normalmente nos salía más barato mandar refinar afuera que refinar en México (además de que la mayoría de nuestro petróleo es de los más espesos y caros de refinar del mundo). Esa también es una decisión soberana: en términos estrictamente económicos, insisto, nos sale más barato mandarlo refinar fuera del país. Sin embargo, hay otro tipo de valoraciones asociadas que muchos de nosotros defendemos. Por ejemplo: tener una capacidad suficiente de refinación brinda una autonomía y fortaleza energética mayores (aunque puede ser un poco más caro), estimula el desarrollo tecnológico, crea empleos de alto nivel técnico y profesional con mejores salarios, permite el desarrollo de patentes nacionales, etc, etc). En alguna ocasión en que había sobreoferta de refinación, la Comisión de Energía, pudo ofrecerle al director general de PEMEX una refinería que vendían unos tejanos al 20% de su valor. Era a nuestro juicio una jugada estratégica única. Simplemente le tuvo sin cuidado. Probablemente más allá de las eventuales ventajas mencionadas había algún interés personal en seguir refinando fuera. Eso sí que es verdad: los niveles de corrupción en el gasto de PEMEX han sido tradicionalmente vulgares y escandalosos.

Por otro lado se ha hablado de la incapacidad y/o torpeza del gobierno para dar a conocer la noticia y explicarla. Lo que yo creo es que su nivel de descrédito y rechazo hacía imposible ésta tarea. Lo cierto es que tampoco se notó ni el más mínimo intento de su parte. Más preocupante resulta que los actos de presunta protesta sean, en su mayoría, actos de abierto vandalismo. El jueves en el Estado de Puebla (yo tengo registro directo de varios ocurridos en los lugares donde hubo afectación) llegaron contingentes de decenas y en algunos casos centenares de personas directamente a saquear las tiendas de autoservicio. Ojo: No marcharon organizados, no gritaban consignas, no hicieron pintas ni llevaban pancartas, no llevaban altavoces ¡No pedían nada! Muchos iban encapuchados. Fueron turbas que simplemente invadieron las tiendas y se dirigieron a robar pantallas de televisión y electrodomésticos.

Como sea, hace falta responder algunas preguntas:

¿Se sabía que el precio del petróleo estaba barato y por lo tanto subiría en algún momento? Y entonces ¿Qué previsiones se tomaron al respecto?

¿Había elementos para pensar en que el peso podría devaluarse? Y entonces ¿Qué previsiones se tomaron al respecto?

¿Se tiene un estudio de quiénes serán los más afectados con la medida? Y entonces ¿Qué medidas se tienen contempladas? ¿No es lógico y de la mínima responsabilidad y sensibilidad social del gobierno otorgar un subsidio directo a algunos sectores de la sociedad? ¿No es evidente que el primer paso debe ser otorgar un aumento de emergencia a los salarios mínimos, equivalente al menos al gasto adicional que representará el aumento en el transporte y en el precio de la canasta básica que habrá de ocurrir inevitablemente?

En un contexto más amplio: México tiene una ubicación geográfica privilegiada como para diversificar sus fuentes de generación de energía migrando hacia unas más limpias y económicas en el mediano plazo como la eólica, geotérmica y solar. ¿Qué está haciendo el gobierno respecto del paulatino pero inevitable agotamiento del petróleo?

Se sabe que el transporte basado en motores de combustión es altamente contaminante y poco eficiente. Todas las economías desarrolladas están atentas del desarrollo de vehículos eléctricos en toda la gama, otorgando estímulos fiscales y facilidades de todo tipo para su adopción; y todas las grandes ciudades del mundo desarrollado están atentas de la infraestructura indispensable para recibirlos. ¿Qué está haciendo el gobierno mexicano en esta materia?

Sugiero algunas exigencias puntuales:

1ª Que se decrete, inmediatamente, un aumento de emergencia de 12 pesos diarios (15%) al Salario Mínimo.

2ª Que se estudie y dé a conocer a la brevedad quiénes resultarán más afectados con el aumento de los combustibles y se establezcan subsidios directos retroactivos al 1º de enero.

3ª Que el gobierno aclare perfectamente bien cuánto recaudará por el IEPS a los combustibles, y aclare o se revise perfectamente en qué se va a gastar para incorporar en ello el subsidio mencionado.

4ª Que todos los vehículos de las flotillas de gobierno que se van a renovar en 2017 y años subsecuentes sean eléctricos, y el ahorro de combustibles se destine a la creación de su infraestructura de recarga.

5ª Que los vehículos eléctricos sean excentos de IVA durante 2017, y empiecen a pagar 2% en 2018 con aumentos de 2% anual hasta llegar a 16% en el año 2025.

Saludos.

Luis Ramírez

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