En el área en el que se encuentran el Paseo Bravo y el Santuario de Guadalupe, encontramos hoy al Instituto Cultural Poblano. Este impresionante edificio fue construido para albergar originalmente al Colegio de San Francisco Javier, que fuera la última gran construcción que hicieron los Jesuitas en Puebla antes de ser expulsados del país.

También fue utilizado como camposanto, cuartel, y después se renovó para servir como Penitenciaria del Estado bajo el plano de José Manzo y terminándose finalmente con la dirección de Eduardo Tamariz. Actualmente el edificio alberga el Archivo General del Estado y es un importante centro cultural donde se realizan numerosas actividades de difusión y promoción de la cultura y las artes.

En el año de 1743 se aprueba la construcción de lo que sería la última obra de la Compañía de Jesús en Puebla. La iglesia se dedicó a San Francisco Javier y el colegio empezó a dar sus cátedras en 1751. En el año de 1754 se concluye el templo, sin embargo, a partir de 1767 con de la expulsión de los jesuitas, el templo se queda sin culto. Hacia fines del siglo XVIII, en una sección de los terrenos de San Javier se establece un camposanto, que es utilizado de manera masiva durante las epidemias de 1812 y 1813.

El edificio sirvió de cuartel y de hospital militar. En 1834 pasa al poder del Estado y en 1840 se comienza a construir la Penitenciaria según el plano de José Manzo. Casi concluido el edificio fue casi destruido por los franceses en 1863. Para 1867 se reanudan los trabajos bajo el mando de el ingeniero Eduardo Tamariz pudiéndose inaugurar en 1871. Lo que un día fueron las celdas del penal, hoy se han convertido en el Archivo General del Estado y la nave del antiguo colegio, es el salón de ceremonias del Centro Cultural Poblano.

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